Cuando un menor revela una situación que le incomoda o le hace daño, la primera respuesta adulta puede influir profundamente en su seguridad. Escucha con calma, evita mostrar incredulidad o alarma extrema y deja claro que ha hecho bien al contarlo. No prometas secretos que no podrás mantener: explica que buscarás ayuda para protegerle.
No hagas preguntas sugestivas ni intentes completar el relato. Anota después, con tus propias palabras, cuándo ocurrió la conversación y qué expresiones utilizó el menor. No enfrentes a la persona señalada y no difundas la situación entre familiares, grupos de mensajería o redes sociales.
Si existe peligro inmediato, llama al 112. También puedes acudir a Policía Nacional, Guardia Civil, Fiscalía de Menores, servicios sociales o profesionales especializados. Preserva mensajes, dispositivos y documentos sin modificarlos. La prioridad es proteger, reducir la exposición y permitir que las autoridades trabajen con información íntegra.